16 ene. 2014

Mi Ariane de Gama.

Una vez que se empieza una a aficcionar en esto de restaurar y coleccionar muñecas es dificil decir basta. El coleccionismo es como jugar al pocker, cada vez que se encuentra una muñeca emergen una serie de emociones dificiles de explicar, unidas al misterio mientras se indaga de qué muñeca se trata, qué reparaciones necesita, cómo era su ropa de origen, cuál sería su historia..si los muñecos hablaran...
Para mí son un peldaño hacia los recuerdos de mi infancia allá por los años 60 y 70 ya inalcanzables pero a la vez tan presentes. Recuerdos que son imagenes, olores, melodias, sensaciones, moda ...y sobre todo aquellos juguetes..y ...mis muñecos.
Volver a ver y sobre todo tocar uno de ellos es como entrar otra vez en aquella época tan recordada y misteriosa, lo que daría por poder volver a pasear por mis calles de entonces entrar en aquellas jugueterias y verlos a todos nuevos, en sus vitrinas esperando que los pidieran para Reyes.
Es por esto que me gusta restaurarlos porque es como restaurar trozos de aquel pasado mio y traerlos ahora a este nuestro presente , son ventanitas al pasado que vuelve aquí conmigo para devolverme sosiego y paz .....sensaciones olvidadas que me hacen desconectar de la rutina diaria tan estresante.
Todo esto lo sabemos los que como yo,  tenemos esta aficción tan bonita de rescatar y restaurar juguetes que sin embargo resulta tan incomprensible para otros. Es como una fuerza, que empieza a actuar la primera vez que veo un muñeco. Lo veo y me voy no muy convencida, pero él sigue ahí, en mi subconsciente y al cabo de unos dias vuelvo como con un impulso irrefrenable y si sigue ahí, ......me lo llevo sin más. Lo lavo, lo restauro y me lo quedo por un tiempo, a veces para siempre,  otras simplemente está de paso pero listo para estar como nuevo unos años más.
Lo mismo me pasó cuando decidí volver por Ariane,  la había visto de refilón, cuando fuí a por otra muñeca, Cielín de Novogama. La vendedora me la enseñó a propósito porque sabía que volvería a por ella. Cuanto saben los vendedores! Me enseñó todos los que tenía a la venta y ninguno me llamó la atención pues yo ese día iba a lo que iba, a por Cielín, pero..a propósito, por que era de la misma marca y tenía los mismos ojos de Pablita a la que estaba restaurando, me la enseñó, por si quería aprovechar sus ojos para la otra muñeca, ya que si no funcionaba su mecanismo de andar... que si no tenía los zapatos.. en fin, una muñeca preciosa,  que estaba perfecta salvo que le faltaban zapatos y tapa de pilas,  estaba de desguace! ¿desguace?
Cuando la traje a casa, la lavé y su preciosa melena se rizaba en bucles perfectos que ni recién salida de la peluquería,  su vestido precioso de los años 60 estaba casi perfecto tambien, y..sorpresa descubrí por internet que era del año 65 y que ademas de andar daba besitos. Ni corta ni perezosa me puse a restaurar su mecanismo de dar besos, que consiste en un tubo que va de su brazo izquierdo a su boca, como una tráquea que al apretar el brazo conduce aire hacia su boca haciendo vacío se escucha como un besito. Lo único que hize fué colocarle un tubito nuevo y funciona a la perfección. Le puse unos zapatitos de mi hija cuando era bebé, del 15, pues esta muñeca tiene enormes pies, y camina perfectamente.
La tapa de las pilas se la fabriqué con cartón grueso y pintura color carne.
Y nada mas. Otra preciosa muñeca vuelve a tener una vida que contar y puede ser admirada tal y como fué.